El postre vigilante, se cree, surgió como una costumbre de barrio, cuando las vecinas le ofrecían un trozo de queso y dulce al vigilante de la cuadra. Cierto o no, lo real es que la propuesta resultó una delicia y un gran tentempié que no lleva cocina y se puede comer a toda hora, aunque más rico es como postre al finalizar una comida típicamente argentina. Se prepara mezclando en un plato dos trozos encimados, uno de dulce de membrillo o de dulce de batata, sobre una porción del mismo tamaño de algún queso de pasta blanda o semiduro; se lo puede servir con algunas nueces para acompañar. Acá lo hacemos con provoleta ¡caliente! como lo prepara Gastón Riveira para los clientes de La Cabrera, la parrilla de Palermo que ya se expandió a España y está cumpliendo veinte años.
Tips para hacer el postre vigilante con provoleta caliente
No dejar que la provoleta se derrita.Cocinar la provoleta en una parrilla limpia donde no se hayan cocinado carnes previamente para evitar que absorba el sabor de la grasa.En lugar de nueces puede usarse almendras. Elegir un dulce bien rico y artesanal. O también se puede hacer el propio dulce de membrillo casero.

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