Qué diría Alberto Prebisch de saber que el Obelisco, aquel monumento que concibió con motivo del cuarto centenario de la primera fundación la Ciudad de Buenos Aires, devendría, con el correr de los años–y sobre todo con el impulso del siglo XXI– en algo quizás difícil de concebir para quienes vivían en 1936: un intermitente enclave de la cultura pop. Aquí están, para confirmarlo, la mini Princesa Leia y el soldado imperial que participan de un reciente encuentro de cosplayers y fans de Star Wars, convocados bajo el lema “Juntada de Otra Galaxia”. No fueron los únicos; en marzo, tras la muerte del creador de la serie japonesa Dragon Ball, miles se encontraron allí para duelarlo. Y hubo otro encuentro, pero de seguidores de Gran Hermano. Y otro, de fans del Hombre Araña. La estampa del Obelisco sigue firme, siempre igual a sí misma; los porteños la celebran, cada cual a su modo.

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