No todo es noticia. Quien tomó esta imagen del tranvía de Frankfurt no pensaba en el frenesí del último momento, sino en todo lo contrario: capuró el instante, el día que declina pero aún está allí; el destello que ilumina los vagones mientras todo el resto –salvo el rojo del semáforo– se desdibuja en la sombra. Quién tuviera ese don, el de saber mirar y apresar la gracia fugaz de los momentos justos. Ese mismo tranvía, hoy eje de unos cuantos recorridos turísticos, habrá tenido su momento de vértigo en una ciudad profundamente distinta a la actual. La historia y sus vaivenes también tienen escurridizos momentos justos: instantes decisivos –bellos, trágicos o críticos– que, si son vistos, pueden torcer el curso de los acontecimientos. Y, si son ignorados, quedarán como un raro tesoro, resguardados en imágenes muy parecidas a la que aquí observamos.

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