Después de su paso por el Festival de Cannes en Francia y el desfile de Louis Vuitton en Barcelona, Carla Pereyra hizo las valijas y emprendió viaje junto a sus hijas Francesca y Valentina. Su marido, Diego Simeone, se unió a ellas en el aeropuerto, ya que ese mismo día había dirigido a su equipo, el Atlético de Madrid, en el último partido de la Liga Española. El primer destino de las vacaciones familiares fue Dubái, donde los Simeone disfrutaron de dos días de playa, parques acuáticos y compras (en el Dubái Mall la modelo aprovechó para hacerse de algunas prendas de Jacquemus). La siguiente parada fue Sudáfrica: después de aterrizar en Johannesburgo, tomaron otro vuelo interno y fueron trasladados en jeep hacia el hotel Royal Malewane, ubicado dentro de la reserva de caza privada de Thornybush, junto al Parque Nacional Kruger. “Es el viaje de mi vida. Aprendimos muchísimo sobre cómo se mueven y se comportan los animales”, expresó Carla sobre su experiencia en la majestuosa sabana africana, donde hicieron dos safaris diarios y se encontraron con elefantes, jirafas, cebras, hienas y leopardos. La aventura familiar continuó en Ciudad del Cabo (se alojaron en Belmond Mount Nelson Hotel): Diego y Carla subieron a la cima de la montaña Cabeza de León, a 700 metros de altura, y visitaron con sus hijas una colonia de pingüinos en la playa de Boulders.

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