Al sueño de volar solo puede competirle otro: el de caminar, pasito a paso, con calma y sin apuro, sobre un pavimento hecho de cielo. Quienes diseñaron el observatorio del rascacielos One Vanderbilt, uno de los más altos de Nueva York, probablemente pensaron algo por el estilo. El Summit, ubicado entre los pisos 91 y 93 del edificio inaugurado en 2020, ofrece, además de las vistas de por sí impresionantes que asoman tras sus paredes vidriadas, unos cubos de cristal que permiten desplazarse sobre las alturas de Nueva York y un ascensor que permite elevarse desde una superficie casi totalmente transparente. No debe ser poco, el vértigo. Para quienes no se animan a tanto quedan los niveles donde los ventanales (enormes, pero menos desafiantes que los cubos de cristal) se suman a los juegos de espejos y crean, por supuesto, el escenario para la selfie perfecta.

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