Daniel Adrián Derderian, el hombre acusado de haber matado a su madre y a su hermana con una réplica de un sable samurai, arma conocida como “katana”, confesó ser el asesino, pero dijo que actuó para defenderse y contó detalles del doble crimen.
Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes de la investigación. Derderian, de 45 años y detenido ayer en Garín, en Escobar, por la policía bonaerense, fue indagado hoy por el fiscal José Amallo, a cargo de la causa.
“El acusado del doble crimen dijo que se defendió de una agresión de la madre y la hermana. Sostuvo que agarró la ´katana´ y las mató para que no lo golpearan y asesinaran como lo hicieron con su padrastro”, explicaron las fuentes consultadas.
Según el sospechoso, las víctimas, Elsa Margarita Suárez, de 66 años, de Sofía Elsa Aurelia Chaparro, de 31, fueron asesinadas entre el viernes y el sábado pasados en su casa de General Pacheco, en Tigre.
El doble crimen fue descubierto la noche del lunes pasado por dos vecinos que descubrieron los cuerpos de las víctimas en un patio interno de la casa donde vivían las dos mujeres.
“Todos los días peleábamos. Mi madre era alcohólica. Se ponía agresiva. Me corrió con una pala y me pegó con la pala en una pierna. Mi hermana me pegó con el palo de una escoba en la oreja, me salió sangre. Todo sucedió en el patio. Lo mismo hizo con mi padrastro. A él, después de matarlo a palazos, lo prendió fuego”, sostuvo el sindicado doble homicida, según pudo reconstruir LA NACION de fuentes de la investigación.
El acusado contó que después de ser golpeado por su madre y su hermano logró correr hasta el galpón dónde él dormía.
“Agarré la espada [la ´katana´] que estaba sobre mi cama y me defendí. Me iban a matar a palazos y seguramente me iban a prender fuego con la botella de nafta que me encontró la policía en la mochila. La guardé como prueba”, agregó el sindicado doble homicida.
Según Derderian, primero mató a la madre. “Cayó al piso y ahí quedó y luego agredí a mi hermana y también cayó al piso. A ambas le di los cortes en el cuello. Hace años aprendí algunas artes marciales. En ese momento no medí, pero supe que las había matado”, sostuvo ante el fiscal Amallo.
Sobre el arma homicida, el acusado afirmó tenerla desde hace 12 años. “Aprendí a usarla en Kung Fu”, explicó. Afirmó haber llegado a Garín, donde fue detenido, a pie.
“No fui a la policía porque me asusté. Estuve deambulando y caminé hasta Garín”, dijo y antes de finalizar afirmó que su madre le tiraba agua caliente y le pegaba con una pala a su gata y a su perra.
“Le molestaba que la gata maullara y que la perra ladrara”, recordó el sospechoso.

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