PINAMAR.-(Enviado especial). Federico Gómez, un pescador radicado a pocos kilómetros de la bajada náutica de Valeria del Mar, nos recibe en su casa, en el horario de la cena. Mientras sus hijas, esposa y su hermano -que llegó de Tandil hace pocos días- aguardan impacientes detrás suyo a que se termine de cocinar el pollo al disco en una parrilla a leña, él habla con LA NACION y repasa cómo fue el ingreso al mar de Ramón Román (57) y Gabriel Raimann (37). La dupla salió a pescar en un kayak con “motorcito” a las aguas de Cariló el domingo pasado y nunca volvió. A 72 horas del hecho, la investigación coordinada por autoridades municipales, provinciales y nacionales no ha arrojado resultados más que el establecimiento de un perímetro de búsqueda y el hallazgo de objetos que podrían tener vínculo con los desaparecidos.
El domingo 14 de enero, Gómez -que pescaba en el área- no solo hizo contacto visual con Román y Raimann. “Estos dos amigos pasaron a 50 metros mío”, recuerda. Explica en detalle la secuencia que resultó en la desaparición del constructor oriundo de Pinamar y su amigo, que había llegado días antes a la ciudad balnearia por motivos laborales. Hace hincapié también en la premura con la que dio aviso a Prefectura y la respuesta que recibió por parte de uno de los agentes.
“Yo entré al mar en mi propio kayak, a las 5.30 de la mañana. Mientras pescaba a 1500 metros de la costa, cerca de las 6 de la mañana, baja a la playa una camioneta negra, una Toyota Hilux. Los dos amigos entraron entonces al mar con un kayak con ‘motorcito’; empezaron a adentrarse cada vez más, pasaron a 50 metros mío, y en un momento llegué a tenerlos a medio kilómetro de distancia. Pararon en un punto y armaron las cañas”, recuerda el pescador.
Y acota: “Cada minuto que pasaba, veía como se alejaban más y más. Lo primero que pensé fue ‘estos muchachos no tienen ancla, algo pasó’. Procedí a levantar mi propia ancla y salí del mar. Subí mi arenero a un médano para tener más visión y ya no los podía ver en el horizonte. Llamé de inmediato a las autoridades. Mientras me comunicaba con ellos, vi pasar una moto de agua de Prefectura y le hice señas para que parara. Le dije: ‘Pasó esto y esto. Tenés que ir a buscar mar adentro. Da una alerta, hacé algo’”.
Acorde a las declaraciones que Gómez dio a este medio, el efectivo le dijo que no podían hacer nada hasta un familiar no radicara una denuncia. “‘Pero el familiar no va a hacer la denuncia porque el familiar está tomando mate en la casa esperando a que los chicos vengan de pescar. Cuando la hagan, ya va a ser tarde”’, le retrucó al agente, que habría proferido la misma contestación. “Y bueno, se terminó haciendo la denuncia y recién a las 18 de la tarde del lunes empezó todo”, completó.
— El kayak en el que se desplazaban, ¿parecía no tener ancla que los detuviera?
— Nada. Ponele que se les haya quedado el motor. Ellos podrían haber tirado el ancla y quedarse ahí. Sí, hubiesen quedado a 2000 metros de la costa pero en algún momento los iban a buscar. El tema es que o no les agarraba el ancla, o no tenían.
— ¿Se puede navegar un kayak sin ancla y con un motor?
— Es el único elemento de seguridad que uno tiene. A mi me pasa algo, se me va el remo, se que el ancla me deja detenido. No me muevo. Si te anclás quedás parado. Y eso del motorcito es un invento; el kayak se tracciona a sangre.
— ¿Escuchaste algún pedido de auxilio?
— No, fui yo el que les grité. Les hice señas y no me vieron. Ahí tomé la decisión de salir del agua y pedir ayuda. Y si Prefectura actuaba en el momento en el que yo hice la denuncia, los hubieran encontrado a no más de 45 kilómetros de distancia. Esto no pasaba.
— ¿Cómo estaban las condiciones climatológicas el día de la desaparición de Román y Raimann?
— Cuando yo salí, había viento. El mar de tiraba para adentro. El problema vino recién a las dos o tres de la tarde del lunes, cuando se levantaba la correntada sur. Yo le dije a Prefectura que tenían que salir a buscarlos ahora porque después no los iban a encontrar.
— ¿Crees que la pista de Punta del Este es factible?
— No. Jamás en la vida. Si vos te ponés analizar el día domingo… A ellos los empezó a llevar el viento a las 8 de la mañana. Tenías el viento del oeste-sudoeste y correntada sur. Eso te lleva para adentro del mar pero, al mismo tiempo, te desplaza para el costado. Te lleva para el lado de Mar de Ajó a lo sumó. Al otro día sopló de oeste y hubo correntada norte, que los volvió a traer hasta la costa, no los alejó más.

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