La CGT convocó a un paro general con movilización a la Plaza del Congreso para el 24 de enero próximo en rechazo al decreto de Javier Milei, que modificó, entre numerosas cuestiones, la legislación laboral y el sistema de salud. El malestar se agudizó al conocer la letra chica de la ley ómnibus enviada ayer al Congreso. Causó enojo y sorpresa, sobre todo, el capítulo en lo relativo a las restricciones a la protesta social. “Es despótico”, lo calificó ante LA NACION un jerárquico de la CGT.
La última huelga de la central obrera peronista fue el 29 de mayo de 2019, la quinta que activaron durante la gestión de Macri.
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