Fragmentos del Partenón, multiplicados casi al infinito. Restos de mármol en lucha con el deterioro del tiempo, piezas que, aun desprendidas de su propia época, de las voces y la agitación que alguna vez las rodeó, portan el influjo de quienes las crearon. La vida que hoy las rodea es abiertamente distinta. Lógica del museo, contrapuesta y a la vez en diálogo con el vértigo de lo digital, del turismo de masas, de una cultura experta en mixturas, recortes, hibridación y sentidos yuxtapuestos. Un fragmento de la antigua vida ateniense se expone en el British Museum, en medio de otros fragmentos históricos, todos a su vez reproducidos en las remeras y calendarios que se venden en las tiendas cercanas, y en las redes sociales de cada una de las personas que aparecen en esta foto. Grecia, mientras tanto, continúa reclamando que las piezas regresen al lugar que las vio nacer.

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