Lo que hay que saber
Los principales analistas de LA NACION ofrecen aquí su mirada sobre las elecciones presidenciales que hoy definirán quién será el próximo presidente de la Argentina, en un continuado que sigue minuto a minuto las últimas novedades.
11.45 | Con el “Micrelei” o un Plan Llegar: las tres certezas de la economía que viene
Por Francisco Jueguen
“Todos estaban llenos de pesos y buscaron cómo escapar”, explicó un experto sobre el dilema de tener una moneda decorativa. El contador, un consultor de más 30 empresas, caminaba por el salón en el que se realizaba el cocktail del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) en el Hotel Alvear la semana pasada. “Todo el que importa compró acciones de empresas; el que no, se fue al dólar MEP [subsidiado por el Gobierno]”, contó sobre la estrepitosa caída de demanda de pesos y la cobertura preelectoral en dólares, quizás menos urgente que en etapas previas.
Para las encuestas, Javier Milei tiene más chances de ganar este domingo, aunque por escaso margen. Pero para el mercado, Sergio Massa está más cerca de ser presidente. Se nota en la tensa calma del dólar con relación al dramático cierre en la previa al 22 de octubre pasado. Que Massa gane es la posibilidad de evitar una devaluación brusca. De hecho, en su equipo consideraron un fracaso el salto del dólar post-PASO consensuado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo único que logró fue impulsar una nominalidad que cercenó la competitividad ganada y que aceleró la fuerte inercia inflacionaria impulsada por la falta de dólares, la emisión monetaria y la brecha cambiaria.
Pero será una falsa paz. Hay algunas certezas entre los economistas. El dólar, que tiene un atraso de casi 40%, deberá tener otro valor si el futuro gobierno desea sumar reservas al vaciado Banco Central (BCRA). Si Milei gana es probable que los tipos de cambio libres toquen altas cotizaciones el mismo martes y empujen al Gobierno a una devaluación similar a la de agosto. Luego, el ritmo podría ser más disruptivo: eso implica una salida del cepo o una dolarización sin dólares. Habrá que ver qué imposiciones del nuevo gobierno acepta el actual ministro de Economía en ese escenario. Sin embargo, algunos analistas también explicaron el veranito de las últimas semanas con un nuevo concepto: el “Macrilei”. Se trata de la licuación que hizo el expresidente de las promesas más audaces del libertario.
Si Massa gana, optaría por otro Plan Llegar. El próximo puente sería hasta marzo -con yuanes- hasta que aparezca la próxima cosecha. El apagón importador, en tanto, se extenderá, con la probabilidad de que surjan más faltantes para las Fiestas. Massa requerirá de algo más que el crawling peg (microdevaluaciones) que se puso en marcha la semana pasada para construir ese espacio de tiempo. Las apuestas son un desdoblamiento o un tipo de cambio diferencial similar al que terminó la semana pasada (30% al CCL o más, y el resto al oficial) para incentivar liquidaciones que igualmente serán esquivas a la espera de un plan de estabilización: un cambio obligado para el próximo presidente. Este plan llegaría con un nuevo gabinete, nuevo ministro y un plan integral para generar confianza.
En ese escenario, hay tres certezas: el dólar subirá. El descongelamiento del tipo de cambio sumado al de bienes y servicios (como las tarifas) implicará además una mayor inflación en el corto plazo (este año rozaría el 200%). El ajuste de las cuentas que propugnan los dos candidatos más la suba de precios llevará a una recesión este año, y también el que viene. A pesar de que, como dijo un importante petrolero la semana pasada en los pasillos del Hotel Alvear, “la moneda está en el aire”, los resultados de cara o cruz se parecen bastante en materia económica: recesión, inflación y devaluación. Pero habrá, claro, significativos matices frente a una audiencia que esperará en alerta máxima las primeras palabras y medidas del próximo presidente. Esos serán el ritmo del cambio y la gobernabilidad ante el ajuste.
11.00 | Los cuatro interrogantes de esta elección que definirán cómo será la futura presidencia
Por Luciana Vázquez
Hay una primera pregunta obvia que se responderá esta noche: ¿quién será elegido presidente? Sin embargo, hay un riesgo: que esa pregunta tampoco encuentre una definición contundente y quede pendiente. Si la diferencia entre Massa y Milei queda reducida a un margen de error, la Argentina se enfrenta a días de incertidumbre hasta que se fije el resultado en el escrutinio definitivo. Un círculo del infierno político que nadie desea. Por eso la segunda pregunta clave de este domingo es: ¿por cuánto ganará el que gane?
El margen con el que Massa o Milei ganen las elecciones es importante, aunque esa relevancia no durará mucho. Si el margen alcanza para definir un ganador pero es apenas una diferencia técnica, desde mañana, el presidente electo se va a enfrentar al desgaste: su legitimidad electoral deberá enfrentar los embates de la mitad de la Argentina que no lo votó, que reclamará su cuota de escucha -enorme- en el proceso que se inicia.
La expectativa de que una presidencia “débil”, por no contar con el apoyo de la mitad de la sociedad, pueda estar más abierta a los consensos de Estado puede no cumplirse: en esa coyuntura electoral, una presidencia “débil” puede ser simplemente eso, “débil”.
Si la diferencia es mayor, el presidente electo puede tener una ventana de oportunidad al menos hasta el 10 de diciembre: el desconcierto de la facción derrotada ante la contundencia de su fracaso puede reordenar las aspiraciones de la política y las expectativas de la sociedad. El poder, y los votos, siempre disciplinan. Pero la Argentina enfrenta desafíos enormes no sólo en lo económico sino también en relación a nuevas grietas impensadas que se abrieron: aunque los márgenes de triunfo y de derrota resulten más amplios, el 11 de diciembre empezará el tiempo de descuento. Hoy, el tiempo argentino es súper veloz.
Hay una tercera pregunta que afectará el resultado pero también la gobernabilidad: ¿quién se queda con el voto de los conurbanos? Es decir, ¿cómo votarán los conurbanos que marcan las posibilidades de éxito de Massa o Milei? La votación se juega ahí, en los conurbanos de la provincia de Buenos Aires y de Córdoba. Pero, más que nada, lo que se juega en esos territorios es la gobernabilidad futura, sobre todo en el conurbano bonaerense. ¿Por cuántos votos ganará el candidato elegido en ese conurbano empobrecido?
Hay una última pregunta que sí logrará responderse esta noche: ¿cuál será el tono del discurso de aceptación de la derrota y cuál el de triunfo del candidato electo? En esa retórica, se cifra desde el valor del dólar al día siguiente hasta la convivencia social.
10.15 | Un efecto revelador en esta Argentina en tinieblas
Por Jorge Liotti
Todos miran números pero nadie sabe cómo terminará la contienda de hoy. Todos conocen a los candidatos, pero nadie puede pronosticar cómo gobernarán si ganan. Todos saben los enormes desafíos que enfrentará quien resulte victorioso, pero nadie se atrevió a hablar frontalmente de ellos. Las elecciones tienen un efecto revelador en esta Argentina en tinieblas.
De pronto se levanta el telón y emerge un presidente que hasta ahora fue difícil identificar, que en 20 días debe articular un equipo, un discurso y un plan de acción. Las elecciones siguen actuando como un muro, que por un lado contiene socialmente, canaliza frustraciones y genera expectativas; y por el otro, impide ver qué hay detrás.
En las democracias funcionales, las campañas electorales son una iluminación del debate público, que en general tienen un alto nivel de correlación con lo que ocurre después. El voto queda así revalorizado como instrumento de decisión. Pero aquí, ¿cuál de todos los Massas posibles asumiría si se impone hoy? ¿Por qué caminos lo llevarían su pragmatismo extremo y su tacticismo irrefrenable? ¿Qué Milei se haría cargo: el loco de la motosierra o el que en el último tramo trató de dar señales de previsibilidad? ¿Cómo reaccionaría y qué temple demostraría cuando empiece a tropezar con todas las dificultades que la gestión garantiza? Preguntas en la niebla. Esto no quiere decir que dé lo mismo que gane uno u otro; claramente son dos candidatos muy distintos, que representan ideas y hasta valores diferentes. En ese sentido es una definición mucho más ideológica que la de 2015, cuando Mauricio Macri y Daniel Scioli no eran disímiles entre sí.
El problema mayor reside en que la elección resuelve solo una parte del acertijo, que por cierto no es menor: quién se hará cargo del asunto. Pero esa legitimidad de origen de los gobiernos democráticos es rápidamente desafiada por los resultados de la gestión. Ocurrió con varios países de la región, cuyos mandatarios sufrieron una profunda erosión en su primer año de mandato. La Argentina llega a esta instancia con un caudal inédito de demandas y déficits acumulados a lo largo de las últimas décadas en el plano económico, social y político. Es una herencia pesadísima que deberá afrontar el ganador de hoy, con lo cual asumirá con ese riesgo latente.
El país llega al momento más crucial de su historia moderna sin certezas. Es el punto en el que los caminos se bifurcan y no hay una hoja de ruta para saber cuál es la senda virtuosa. Lo de hoy es un ejercicio expresivo de voluntad popular sin GPS. Esta noche se levantará el telón y empezará una nueva obra, de la que nadie parece conocer verdaderamente el guion.
9:30 | El drama de los indecisos
Por Hugo Alconada Mon
Son, según las encuestas, hasta 4,8 millones de argentinos. Entrarán al cuarto oscuro sin tener claro a quién votarán como el próximo Presidente o si optarán por sufragar en blanco, si buscarán anular su voto o si ni siquiera irán a votar. Son ellos los que definirán la elección entre Javier Milei y Sergio Massa: los indecisos.
Estudios como el desarrollado por la Universidad de San Andrés muestran que hasta el 13% de los 37,5 millones de ciudadanos habilitados para votar llegan al balotaje sin saber a quién prefieren más o a quién rechazan menos. Hombres y mujeres de clase media o trabajadora, de todas las edades, según coinciden distintas encuestas, que comparten una característica: un desencanto profundo con la política, de la que desconfían tanto como la rechazan.
Esos indecisos salieron sin una respuesta clara del debate del domingo pasado, según concluyó el Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ahora, mientras acuden a los centros de votación, esos votantes acaso busquen una respuesta íntima a algunas preguntas: ¿Cuál es el mejor –o el menos malo- de los dos candidatos? ¿Cuál resulta más digerible o menos indigesto? ¿Cuál es preferible que gane o que pierda? ¿Quién plantea propuestas más aceptables o menos inaceptables?
Otros hombres y mujeres acaso prefieran plantearse el dilema en términos más cercanos a su vida cotidiana: ¿A quién le confiaría sus hijos? ¿A quién le compraría un auto? ¿A quién tendría de socio comercial? ¿Con quién podría compartir un trabajo cotidiano o, incluso, un departamento? ¿Quién cree que jugaría más limpio al fútbol o cualquier otro deporte? ¿Con quién iría a cenar?
Las respuestas de los indecisos a esas y otras preguntas más complejas o más sencillas pueden definir el balotaje, aunque otros ciudadanos ocultan detrás de una declamada indecisión su “voto vergüenza”. ¿Cuántos son? Difícil saberlo, aunque la Universidad de San Andrés estima que serían otro 10% del padrón. Y sobran antecedentes de ese tipo en Argentina, donde el ejemplo icónico lo encarna Carlos Menem, con su reelección en 1995 y los “yo no lo voté”.
¿Quién le genera más o menos rechazo?
Ésa es la cuestión.
9:00 | Desayuno de editores
Los argentinos ya están hablando en las urnas: el resultado de este balotaje marcará a fuego el futuro del país. En LA NACION seguimos desde el amanecer la información relevante de este día histórico y, a tono con lo excepcional del momento, abrimos a nuestra audiencia la primera reunión de la mesa de editores. Al comando del secretario general, José Del Rio, los periodistas encargados de coordinar el operativo electoral analizan cuáles son las claves de la jornada, qué consecuencias pueden tener los resultados, dónde mirar cuando empiecen a conocerse los datos del escrutinio, y la perspectiva económica del lunes.
8.00 | El punto de partida de un domingo histórico
Acaban de abrir los colegios de votación. Para empezar el día, tres columnas políticas de la edición de hoy de LA NACION retratan el estado en que se llega a este balotaje:
Joaquín Morales Solá anticipa la enorme reconfiguración política que empezará a vivir la Argentina mañana y el rol que tendrán en ese nuevo escenario Cristina Kirchner y Mauricio Macri.Jorge Fernández Díaz nos ofrece un artículo de fondo que describe con fina precisión a los dos candidatos que se enfrentan hoy. Se titula “Una cita con la amargura, pase lo que pase”.Martín Rodríguez Yebra analiza la estrategia que les permitió a Massa y a Milei llegar al balotaje contra todos los pronósticos, el efecto del debate y los intentos de última hora para agitar el voto emocional, con un interrogante, ¿cómo jugará el miedo?

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