Nicolás Nahuel Guimil, más conocido como Chaky Chan, señalado como el patrón de la droga en La Matanza, fue apresado hace una hora durante un operativo realizado por personal de la Policía Federal Argentina (PFA) en la zona sudoeste del Gran Buenos Aires.
El nombre del jefe narco se hizo público hace un mes cuando de los vecinos del barrio Las Antenas, en La Matanza, denunciaron que el asentamiento, situado a diez cuadras de la avenida General Paz, se había convertido en una zona de guerra entre dos bandos que se disputaban el territorio para vender droga.
Según fuentes judiciales, Chaki Chan recaudaba más de $ 10.000.000 por día por la venta de drogas en los búnkeres diseminados en el territorio de La Matanza.
El jefe narco, cocinaba la cocaína en la zona de los barrios Villegas y 20 de Enero, acopiaba los estupefacientes en Puerta de Hierro, San Petesburgo y Ciudad Evita y lavaba el dinero por medio de empresas instaladas en Esteban Echeverría y Lomas de Zamora.
Según fuentes oficiales, Chaki Chan fue apresado durante un operativo realizado hace una hora por detectives de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA, que lo buscaban a partir de un pedido de captura que había solicitado el fiscal federal de Morón Sebastián Basso.
Uno de los bandos en pugna en el asentamiento Las Antenas está comandado por un narco conocido como Chaki Chan, señalado como el verdadero Patrón de la droga en La Matanza, el traficante que hizo del miedo y su anonimato los pilares de su estructura. Pocos conocían su rostro, pero la solo mención de su nombre provoca terror entre los propios y los rivales.
Los efectivos de la Policía Federal habían comenzado a seguirle los pasos a principios de noviembre pasado. Aunque nació y se crio en la zona del barrio Villegas y Ciudad Evita, Chaki Chan tenía domicilio fiscal en el partido de Esteban Echeverría.
Allí figura el domicilio de una empresa dedicada a tareas de limpieza. También tiene una ferretería en Lomas de Zamora y se le adjudican propiedades en countries de Canning y San Vicente.
Aunque la Justicia le adjudicó cinco homicidios, Chaki Chan, se jactaba de haber cometido 15 asesinatos. Amenazó a un fiscal y mandó a sus secuaces a tomarles fotos a las casas de los policías que se animaron a investigarlo. Después, mandaba esas imágenes a los efectivos con la leyenda: “lindo rancho en el que vivís”. Así instaló el miedo entres algunos uniformados.
Aquellos policías bonaerenses que no le temen se aprovechan de los $ 10.000.000 diarios que recauda por la venta de drogas en sus búnkeres, para cobrar coimas. Pocos policías se atreven a investigarlo porque saben que Chaki Chan tiene protección de un grupo de miembros de la fuerza de seguridad provincial y porque, según la Justicia, sería un asesino despiadado.
A pesar de que le adjudican cinco asesinatos, Chaki Chan sigue en libertad y, con apenas 29 años, se convirtió en el mayor narco de La Matanza. Según fuentes judiciales, nunca fue condenado por los homicidios que le adjudicaron cuando era mayor, porque, cuando fueron convocados a declarar en el juicio oral, los testigos, por miedo, se habrían negado a identificarlo.
Algunos de los homicidios que le adjudicaron fueron cometidos cuando tenía entre 16 y 17 años.
La metodología aplicada por Guimil para copar el barrio Las Antenas, tiene un antecedente, ocurrido a mediados de noviembre pasado, cuando los soldaditos de Chaki Chan fueron denunciados por los vecinos del complejo de monoblocks situado en el cruce de Crovara y Camino de Cintura, en Ciudad Evita.
Los videos grabados por aterrorizados vecinos expusieron que policías bonaerenses retrocedieron ante los disparos de la banda supuestamente comandada por Chaki Chan.
Esas imágenes pusieron evidencia que los narcos contaban con el apoyo de fuego de, al menos, una ametralladora. Se trataba de una FMK3, que en la Argentina podría llamarse el ”subfusil narco”.
Para las organizaciones criminales es fácil el acceso a esa arma que otorga un importante volumen de fuego. Se trata de una ametralladora que hace décadas integra el arsenal de todas las fuerzas policiales. Y tiene una ventaja adicional para los narcos: soluciona el problema logístico de abastecimiento de munición, ya que utiliza comunes balas de 9 milímetros
“Gente esto está pasando en el complejo 19 de los monoblocks. El ‘Osito’ de la tira 4 y 5 y el ‘Tribunero de Chicago’ bajaron con la gente de Chaki Chan a tomar ‘El 19′ para vender pasta base, alita de mosca y faso. Le pegan a los pibes y les roban los celulares. Dijeron que, supuestamente, van a cuidar el barrio, pero no es así. No queremos gente de otro lado. Vamos a denunciarlos con videos. Chaki Chan quiere copar el barrio y trajo al ‘Osito’. No vamos a parar hasta que se vayan”, se expresaba en un afiche repartido por los vecinos del mencionado complejo.
Aunque está cerca de Ciudad Evita, el lugar donde nació Chaki Chan todavía no pudo instalar una cocina de cocaína en Las Antenas. A principios de este año, el jefe narco cerró un acuerdo con un transa del barrio conocido por su alias: Piku, de apellido Zamudio. Como parte de esa alianza, Chaki Chan instalaría su laboratorio para procesar pasta base en una de las casas que los cómplices de Zamudio usurparían. Además, Zamudio recibiría parte de esa droga para vender.
Sin embargo, una de las partes no habría cumplido con el acuerdo. Aparentemente, Zamudio habría sido tentado por un grupo de narcos peruanos que operan en la zona de San Martín que le ofrecieron $1.000.000 y droga para instalarse en el barrio.

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