Serios incidentes retrasaron el encuentro entre la Argentina y Colombia por la final de la Copa América. El desmadre comenzó en las inmediaciones del Hard Rock Stadium cuando simpatizantes colombianos quisieron ingresar sin entrada y recibieron una dura reprimenda por parte de la policía de los Estados Unidos.
A partir de ese momento, el operativo de seguridad comenzó a ampliarse y el público cafetero, lejos de retroceder, quiso ingresar a la fuerza. Con la actitud de querer saltar los molinetes y violar los vallados de seguridad, la policía aplicó un duro correctivo con los hinchas que no obedecían y eso decantó en un conflicto que escaló de sobremanera y motivó a los organizadores de la CONMEBOL a posponer el partido, en principio, a las 21.30.
Al cerrar las puertas de ingreso, los hinchas -algunos de ellos con entrada- comenzaron a agolparse en los ingresos y provocaron una reacción desmedida de los organismos de seguridad en querer alejarlos de la zona.
Sin poder solucionar el tema de raíz, el encuentro siguió postergándose a punto tal de retrasarse una hora y 20 minutos de lo pactado inicialmente. Con los jugadores de ambos equipos en el campo de juego, los organizadores decidieron que vuelvan a los vestuarios y que retornen una vez que las aguas estén más calmas.
Solucionado el inconveniente, las puertas se abrieron de par en par y los hinchas pudieron ingresar a sus respectivos sectores del estadio. Con la ilusión a cuestas de cada lado, el estadio colmó su capacidad para ver un encuentro que definirá quien será el próximo campeón de la Copa América.

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