20 de marzo de 2026

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Microsoft y Qualcomm vuelven a la carga para poner un chip de celular en tu notebook y superar a Apple

Ya lo intentaron una vez, luego otra y fue un fracaso. Ahora lo harán de nuevo, y esta vez sí parece que se lo tomaron en serio. Ojalá, porque la propuesta que revelaron Microsoft y Qualcomm ayer es muy buena: 22 modelos de computadoras portátiles corriendo Windows 11 sobre un chip ARM similar al que tienen los celulares, lo que permite equipos más delgados, con mayor autonomía, y con un rendimiento que no extraña a las computadoras con chips de Intel o AMD. Es lo que viene haciendo Apple desde 2020, cuando presentó las primeras MacBook con chip M1, el que reemplazaba a los procesadores de Intel, y que ahora ya está en la versión M4 (en los últimos iPad Pro y las próximas MacBook).

¿Un chip de celulares compitiendo con el de una PC? Sí, los de los smartphones tope de gama (el Snapdragon 8 Gen 3 que usa el Galaxy S24 Ultra que ya se vende en el país, por ejemplo) hace tiempo que son “bestias” computacionales capaces de igualar a los chips de Intel o AMD en la mayoría de las tareas.

ARM o x86

Pero primero, un poco de contexto histórico. En el mundo de la informática personal hay dos grandes arquitecturas de procesador (dos tipos de motor, digamos: el que funciona a nafta y el que requiere diésel, para poner una analogía imperfecta). Históricamente, las PC siguieron la arquitectura creada por Intel y luego adoptada por AMD, conocida como x86 (por el chip modelo 8086 que creó Intel en 1979; una versión apenas modificada, el 8088, era el cerebro de la primera PC en 1981). Los celulares, en cambio, hace mucho usan una arquitectura ARM, que cuando nació era más frugal que la x86, pero menos potente. Apuntaban a usos diferentes, por lo que tenían características distintas.

A medida que los smartphones se fueron haciendo más populares, la demanda para que sumaran más capacidad se fue acrecentando. Así, los chips ARM se fueron haciendo cada vez más poderosos. Intel probó ir en el sentido contrario (hacer un chip x86 de bajo consumo, el Atom, que se llegó a usar en varios smartphones, como el Motorola Razr de 2012), pero no tuvo mucho éxito. Mientras, ARM fue mejorando la capacidad de sus procesadores, al punto que hoy se usan en supercomputadoras, por ejemplo, pero manteniendo su eficiencia energética.

En 2012 Microsoft presentó Windows RT, una versión de Windows 8 que corría en chips ARM, como en la tableta Nokia 2520 de 2013; esa versión del sistema operativo era muy limitada, y no tuvo éxito. En 2017 lo volvió a intentar con Windows 10S, que era como Windows 10, pero solo admitía aplicaciones de la tienda oficial (es decir, no te podías bajar un archivo .exe), y no era compatible con aplicaciones hechas para chips de Intel o AMD, que no funcionaban en el Snapdragon 835 de Qualcomm que incluía la plataforma. No tuvo éxito. En 2021 el dúo Microsoft/Qualcomm volvió con otro chip, el Snapdragon 8cx, y algunos modelos de notebooks de Lenovo y de la propia Microsoft, entre otras compañías. Les fue bastante mejor, porque en todos estos años los procesadores ganaron muchísimo poder, pero el problema de la compatibilidad subsistía, pese a que ya era capaz de emular -laboriosamente- a un procesador x86.

Elite X, el candidato

En 2023 Qualcomm anunció el chip Snapdragon Elite X, que es el cerebro electrónico que llega finalmente a estos 22 modelos de notebooks de Acer, ASUS, Dell, HP, Lenovo, Microsoft y Samsung, que saldrán a la venta a mediados del mes próximo en el hemisferio norte, y que tiene una ayuda inconmensurable: Microsoft se puso las pilas y cambió -dice- múltiples componentes de Windows 11 para lograr que el sistema operativo funcione adecuadamente sobre el chip ARM Snapdragon Elite X.

En marzo último, Google publicó la versión del navegador Chrome que corre en forma nativa en procesadores ARM (es decir, no necesita ninguna emulación). Microsoft 365, Spotify, WhatsApp, Disney+, Zoom y Photoshop son algunas de las apps que ya tienen versión nativa para ARM, y Microsoft dice que hay muchísimas más en camino. Para el resto estará Prism, un emulador que simula ser un procesador x86, como hizo Apple cuando dejó de vender computadoras con chips de Intel, y que aprovecha el músculo extra del chip de Qualcomm para ofrecer un funcionamiento decente (habrá que ver, luego, cuán bueno es; nunca una emulación es mejor que la aplicación corriendo en forma nativa).

El atractivo de estas computadoras es su “certificación” como pertenecientes al flamante segmento Copilot+ PC, ya que el chip de Qualcomm tiene lo necesario para correr varias funciones de inteligencia artificial sin liquidar la batería (la autonomía de estos equipos es un 20% mayor al de la más reciente MacBook Air, según Microsoft), como la función Recall que “retiene” todo lo que hizo el usuario durante el día en esa computadora, el subtitulado automático, la asistencia en la creación de imágenes y más. Por supuesto, Intel y AMD no se quedan fuera de estas novedades; Intel ya confirmó que en el tercer trimestre del año tendrá los chips compatibles con estas funciones, que requieren 40 TOPS de capacidad de cómputo o más (TOPS son las siglas de trillones -nuestros billones- de operaciones por segundo). Copilot es hoy por hoy la función clave de Windows 11, al punto que este asistente tiene un botón dedicado en los nuevos teclados para Windows.

En qué nos beneficia

¿Pero de qué me sirve a mí todo este galimatías de nombres y marcas? Para saber que en los próximos meses los mayores fabricantes de PC del mundo presentarán unas notebooks my delgadas y livianas, con muy buena autonomía (”de todo el día”, según sus fabricantes; 18 horas o más, en varios modelos citados) y que deberían tener muy buen rendimiento, al menos para las tareas más usuales que le puede pedir alguien a una computadora personal; y que representarán el ingreso de un nuevo jugador (Qualcomm) que ofrecerá una alternativa al dominio de Intel y el desafío de AMD en computadoras portátiles, y que trae sus virtudes a la lucha, sobre todo en conectividad y uso de la batería. Es una apuesta importante, pero que no tiene el éxito asegurado: a Apple le costó varios años migrar a todos sus usuarios y -sobre todo- desarrolladores a la nueva plataforma, y lo hicieron sabiendo que no tenían otra opción. Acá todo será más tortuoso, porque el incentivo de los desarrolladores para hacer una versión de su software para chips ARM es menor: los equipos con chips de Intel o AMD se seguirán vendiendo, la base instalada es gigantesca, etcétera. El éxito dependerá, en suma, del atractivo que genere esta nueva camada de notebooks con procesador Snapdragon X Elite, de la aparición de una alternativa más económica de Mediatek, de que se cumplan las promesas de autonomía de batería, y de que el emulador Prism funcione adecuadamente para permitir correr aplicaciones que no fueron diseñadas para este nuevo chip.