El viaje oficial que, una comitiva del Gobierno encabezada por la canciller Diana Mondino realizará a China este viernes para mantener contactos oficiales y desarrollar una agenda que incluirá “eventos de promoción comercial y encuentros con inversionistas” servirá también para a definir el destino del tramo de swaps de monedas suscripto con el gigante asiático que vence en los próximos meses.
Por esta razón de la comitiva tomarán parte el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, y el secretario de Finanzas del Ministerio de Economía, Pablo Quirno.
La Argentina tiene una línea de crédito disponible del Banco Popular de China por este mecanismo equivalente a unos US$18.000 millones que fue renovada en junio pasado por la administración Fernández. Pero alrededor de US$5000 millones, la “línea” a la que apeló el ex ministro Sergio Massa para poder realizar el pago de alguna importaciones con reservas netas del BCRA ya hundidas en terreno negativo, vence a partir de junio durante el presente año.
Desde el equipo económico explican que forman parte de la comitiva básicamente para estrechar relaciones con sus pares del gigante chino y que, sólo en ese marco, analizarán lo que suceda con esa línea de crédito. “Si tiene sentido, se renovará”, se limitan a decir en obvia referencia a las condiciones de acceso.
Mondino fue invitada por el gobierno de China en una visita que puede resultar clave para reencausar las relaciones dañadas por los cuestionamientos a la base espacial que el Gobierno de Cristina Kirchner les permitió instalar en Neuquén y la mirada crítica que el presidente Milei tienen sobre los alineamientos internacionales de la anterior administración. en este orden el encuentro “clave” será con su par, el canciller Wang Yi, con quien analizará la relación bilateral.
Según los números presentados por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, la semana pasada en Washington durante su presentación del “Programa de Estabilización” en distintos encuentros con inversores internacionales en el marco de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, de los US$ 43.000 millones de reservas brutas que había hasta el 12 de octubre pasado, antes de las elecciones generales, se utilizaron casi US$5000 millones del swap para atender pagos de importaciones.
De acuerdo a lo que figura en el último Staff Report del FMI “el swap activado se refinanciará en 2024, en consonancia con los esfuerzos en curso para asegurarlo”.
Pero hasta aquí el Gobierno no había dado señales al respecto además de dejar trascender que no tenía intenciones de activar el segundo tramo acordado políticamente por la administración Fernández y al que apelara sólo temporalmente a fin de julio del año pasado para pagarle con yuanes un vencimiento al FMI que ayude a destrabar el desembolso de unos US$ 7.500 millones pendiente y vinculado a la quinta y sexta revisión conjunta dela cuerdo que habían suscripto.
Con ese giro, que llegó recién luego de las PASO y que el Gobierno se allanara a devaluar 21% al peso, se reintegró al Banco Popular de China lo usado más los correspondientes intereses.
Las condiciones de acceso al swap se mantienen en secreto ya que China no informa el contenido de esos acuerdos y obliga a sus contrapartes a respetar esa decisión. Eso es lo que impide saber qué tasa de interés (aunque hay trascendidos que indican que cuesta 3 puntos más que la tasa Shibor o interbancaria china) se paga aunque mientras no se activa no genera costo alguno.

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