30 de marzo de 2026

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Milei dijo que hizo “el ajuste más grande de la humanidad” y que la educación pública es una “picadora de carne”

El presidente Javier Milei participó, vía online, de la presentación en Paraguay del libro 10 lecciones para salir de la trampa populista, escrito por el conductor de LN+ Eduardo Feinmann. En el debate en un panel donde también estaban su par paraguayo, Santiago Peña, y el periodista Jorge Torres, el líder libertario aseguró que hizo el ajuste “más grande de la humanidad”. Incluso llamó a los empresarios a invertir, al sostener que la Argentina es “un excelente caso de negocios para entrar y ganar mucho dinero”.

Pero en la charla, que se hizo en el Sheraton de Asunción y fue transmitida por la televisión de Paraguay, el Presidente no solo defendió sus estrategias en el plano económico, sino también reforzó sobre el concepto de “batalla cultural” y planteó que la educación pública es “una picadora de carne” para los alumnos, porque en las aulas les inculcan el socialismo.

Convencido de que la Argentina va hacia los mil puntos de riesgo país y de que, cuando termine con los pasivos del Banco Central, podrá abrir el cepo y lograr una “fuerte recuperación económica”, Milei primero puntualizó en que los sectores agropecuario, y del petróleo y el gas, “están saliendo fuerte para arriba”, en medio de la recesión.

En ese sentido -y emulando al exmandatario estadounidense Donald Trump- dijo estar “fuertemente comprometido” con la idea de “hacer grande nuevamente a la Argentina” y contó al auditorio plagado de empresarios -que antes habían escuchado también al expresidente español Mariano Rajoy- su derrotero con el DNU 70 y la ley ómnibus, que todavía no logró aprobar.

“No me voy a prestar a hacer gatopardismo y a estar engañando a la gente. A cada paso que damos, encontramos casos de corrupción y cosas aberrantes. La verdad que nuestro objetivo es ir a niveles de libertad económica como el país más libre del mundo, como Irlanda, ese es nuestro norte”, insistió.

Entonces, enfatizó sobre la impronta que le puso a sus primeros días de gobierno y sobre el recorte de las cuentas públicas que encaró con su administración. “Una de las cosas que yo proponía en campaña y decían que no se podía hacer, estoy demostrando que sí se puede. He mandado el programa de reformas más grande de la historia de la humanidad, con tres ejes centrales: le devuelve libertad a la gente, promueve instituciones más pro-mercado, y va contra el robo de la política. El problema es que los políticos ladrones no quieren ceder sus privilegios en favor de las cosas que hacen bien a la gente”, sostuvo primero, en relación con el megadecreto y la ley bases, que ahora achica su ministro Guillermo Francos, para buscar reingresarla al Congreso.

Y fue ahí que marcó: “Estoy haciendo el ajuste más grande de la historia de la humanidad, documentado por el staff del FMI [por el Fondo Monetario Internacional]. Y no solo eso, sino que además he enviado un conjunto de reformas que la política está bloqueando”.

Asimismo, remarcó que la inflación para marzo dará “en torno al 10%”, mientras que la núcleo -es decir, sin el componente estacional- ya se ubica en un dígito.

La educación pública, una “picadora de carne”

En una férrea defensa de su plan, el Presidente aseguró que la Argentina puede “volver a ser potencia” y un lugar “donde vale la pena vivir”. Acto seguido, arremetió contra sus detractores. “Los que están defendiendo los intereses de la casta no solo son los políticos ladrones, también son los empresarios prebendarios, los medios ensobrados que defienden intereses espurios, los sindicalistas que no representan a los trabajadores sino sus propios intereses y los intelectuales funcionales”, enumeró.

Al respecto de esto último, hizo una salvedad, pero cargó contra la educación pública, en medio de una fuerte disputa por el financiamiento de las universidades, sobre todo de la UBA. “Va a encontrar un conjunto de intelectuales dispuestos a defender ideas retrógradas, algunos por ingenuidad y en parte por el lavado de cerebro que ha hecho la educación pública. En especial, en el caso argentino, la Argentina en educación pública es esos chicos yendo a la picadora de carne. Entran en un sistema donde les lavan el cerebro y les meten las ideas socialistas en la cabeza”, sentenció.

Seguro de que debe trabajar para que las ideas del liberalismo “queden afianzadas en la población” más allá de quién esté en el poder, el mandatario incluso deslizó que podría intentar la reelección. “Yo estoy acá por cuatro años, podría llegar a estar por ocho, si la gente lo quisiera. La única forma de que no quede atado esto a una sola persona es con un proceso económico y político, pero también cultural. Recurrentemente saco temas, planteo discusiones, que no se logran entender en primer momento y después se entiende que estoy hablando de batalla cultural. Si hay alguien comprometido con eso, soy yo”, comentó.

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