Jorge Enrique De Marco, el empresario asesinado en su casa de San Isidro, desde muy joven tenía experiencia en el uso de armas de fuego. Fue instructor de tiro y ganó campeonatos de tiro práctico y deportivo. Su otra pasión eran los animales, sobre todo los perros: fundó e integró el Centro de Prevención de Crueldad al Animal (CPCA).
Así lo pudo reconstruir LA NACION de vecinos de De Marco y fuentes policiales. “Era un muy buen vecino. Colaboraba en un refugio para perros. Cuando yo no estaba en casa le daba de comer a mi gato. Era instructor de tiro, iba a seguido a practicar al Tiro Federal. Sus padres habían tenido una librería y él heredó varios locales, vivía de rentas. Era macanudo, pero reservado”, afirmó un hombre que vive cerca de la víctima, pero prefirió mantenerse en el anonimato.
De Marco vivía en una casa situada en San José 86, en Las Lomas de San Isidro, a una cuadra del Hipódromo. Su cuerpo fue encontrado ayer por un amigo, estaba atado de pies y manos en su habitación de la planta alta. Sus vecinos están consternados.
Crimen y misterio en San Isidro: hallaron asesinado y atado a un empresario
“De Marco era persona muy discreta y solitaria. Hace varios años que vivía en la casa donde lo mataron. No habíamos tenido problemas en seguridad, esto llama la atención”, dijo María Blanco, de 64 años.
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