Los robos y las intrusiones en los barrios privados en la provincia de Buenos Aires ya son una constante y, en las últimas horas, se conoció un cinematográfico asalto en cinco casas en un country de la zona sur bonaerense en el que los delincuentes huyeron del lugar a bordo de un auto de lujo de una de las víctimas.
El hecho, cuyo desenlace quedó registrado en las cámaras de seguridad del predio, ocurrió en el inicio del fin de semana en el country Club El Carmen, en la localidad de José María Gutiérrez, en el partido de Berazategui.
El ingreso a barrio, según las primeras versiones, se dio a través de uno de los cercos perimetrales del fondo y no fue advertido por los vigiladores privados con los que cuenta el complejo. Una vez dentro, y tras permanecer ocultos en una zona de arboleda, los ladrones – que serían tres – comenzaron a robar en las casas más cercanas al perímetro.
En ese derrotero, que duró unos 90 minutos, los delincuentes ingresaron a las viviendas y, armados, obligaron a los habitantes a que le entregaran el dinero y objetos de valor que tuvieran en su poder. Entre los damnificados había un empresario del rubro salud al que le habrían sustraído la mayor suma de dinero y joyas.
Tras alzarse con la suma de dinero, que en conjunto rondaría los 10 millones de pesos, los ladrones se subieron al auto de una de las víctimas para escapar del complejo. El vehículo elegido es un Audi que se ve en las cámaras de seguridad cuando embiste el portón del ingreso de proveedores para escaparse del lugar.
Robos y mayores medidas de seguridad
En el último mes, LA NACION publicó una investigación A Fondo que daba cuenta de que pese a vivir en barrios cerrados, vecinos instalan alarmas y cámaras dentro de sus casas.
Según fuentes policiales y judiciales consultadas por LA NACION, hubo la semana pasada se habían registrado 55 robos denunciados en countries o barrios privados en lo que va del año, y se estima un piso de 30% más de casos que no fueron informados.
Violación del perímetro, robo o clonación de tarjetas de entrada, filtración de información de inquilinos cómplices y hasta ingresos con personas escondidas en los vehículos son algunas de las modalidades adoptadas.
Los vecinos ya comenzaron a tomar cartas en el asunto, con la implementación de medidas adicionales para contar con la seguridad que fueron a buscar cuando decidieron mudarse a un barrio cerrado. Las urbanizaciones, en tanto, suman tecnología o redefinen estrategias.
“El 95% de los robos en los barrios cerrados son por violación del perímetro”, había detallado un experto en seguridad privada consultado por LA NACION. Esta modalidad suele derivar en robos al voleo en las propiedades más cercanas al punto de intrusión, a diferencia de los robos estratégicos, que suelen llevarse a cabo con tareas de inteligencia previa, connivencia de alguien “de adentro” y, eventualmente, un “entregador”.
A FONDO: PESE A VIVIR EN BARRIOS CERRADOS, VECINOS INSTALAN ALARMAS Y CÁMARAS DENTRO DE SUS CASAS
“Generalmente, saben que hay plata. Como saben que el riesgo es grande, no se meten si el botín no es importante”, dice un vecino de un barrio afectado en varias ocasiones. “En 2005 fueron los últimos grandes robos a bancos. La gente, al desconfiar de los bancos, usa la casa de caja fuerte de sus casas. Y los delincuentes lo saben”, acota el experto.
Con el avance de la tecnología aplicada a la seguridad, con el nuevo siglo llegaron las cámaras de vigilancia de circuito cerrado, las barreras automáticas con tarjetas de entrada y los sistemas computarizados de registro de ingresos y egresos, entre otras novedades. Se sumó altura a los perímetros y se extendieron los cercos electrificados.
La pandemia marcó un fuerte incremento de viviendas permanentes y una ola inesperada que llegó hasta estas urbanizaciones. La rutina cerca del verde y la posibilidad del trabajo remoto irrumpieron como la combinación perfecta. La tranquilidad nunca dejó de ser uno de los mayores atractivos, pese a que nadie parece estar blindado hoy.
En el país hay unas 1200 empresas de vigilancia privada. Todas las medidas de seguridad están amparadas por las normas IRAM 43.000 y 43.001, que dan marco jurídico y legal a las urbanizaciones especiales.

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