Estaba a punto de subir con su auto en una de las balsas de los servicios oficiales que cruzan el río desde Puerto Iguazú hacia Presidente Franco, una de las localidades paraguayas de la zona de la Triple Frontera. Los agentes de la Aduana le hicieron la pregunta de rigor: “¿Tiene algo para declarar?”. El conductor del auto, de matrícula paraguaya, respondió: “No, estoy volviendo a mi país sin haber comprado nada”.
Pero los aduaneros notaron que el vehículo cargaba peso en el baúl. La revisión los sorprendió: había decenas de botellas y bidones, pero que no contenían ni gaseosas ni aceite comestible, como indicaban las etiquetas. El hombre había cambiado su contenido y llevaba 313 litros de nafta.
Las botellas atiborraban el baúl y los bidones estaban dentro del habitáculo del vehículo, según informaron fuentes de la Aduana.
”Este tipo de maniobras significa una violación al régimen de equipaje del Código Aduanero. Cabe recordar que esa vía no admite la exportación de combustible. Además, implica un enorme riesgo, ya que transportar combustible en esas condiciones implica una maniobra sumamente peligrosa por el riesgo de explosiones”, se informó en un comunicado.

Similares
Mapas de Cartas de suelos suman datos de San Justo y de capacidad de agua disponible
Las bolsas de cereales y comercio del país se expidieron sobre la eliminación de las retenciones
Región Centro: jóvenes dirigentes agropecuarios elaboraron propuestas para fortalecer el sector